Sor María Emiliana del Divino Amor a la casa del Padre

Treviso- Italia 15 de Septiembre 1921 Los Ángeles-Chile 18 de Noviembre 2016

Esta tarde de viernes a las 19:30 hrs. nos ha visitado la hermana Muerte y nuestra querida Madre Emiliana del Divino Amor ha regresado a la casa del Padre con la alegría de haber cumplido con este paso y con el último suspiro de su vida la voluntad de Dios, a quien jamás quiso negar nada.

La Hermana muerte llega tras una larga enfermedad que ha consumido sus últimos meses en un profundo sufrimiento exterior, sufrimiento que hemos intentado acompañar y aliviar con nuestro afecto de hermanas, no logrando en muchas ocasiones dar alivio a tanto sufrimiento aún con todos los medios humanos a nuestro alcance.

Ella vivió durante el transcurso de esta dolorosa enfermedad entregada a la voluntad de Dios, tanto así que jamás aceptó pronunciar, aún tras nuestra insistencia, una petición al Señor de quitarle los sufrimientos. Su mirada serena en los momentos de crisis nos ayudaban a sostenerla con nuestros cuidados y oraciones. En medio del dolor vivía todo con profunda alegría franciscana y lograba arrancar de nuestros rostros, preocupados en muchas ocasiones, más de una sonrisa llegando incluso hasta las carcajadas. No quería vernos sufrir, siempre quería estar cerca de la comunidad, pedía en muchas ocasiones a la Madre Abadesa que le llevase a “todas las monjitas” porque quería verlas, incluso en una ocasión en la que pensaba iba a morir nos manifestaba su dolor al dejarnos, era lo único negativo de partir al cielo, ya que no estaría físicamente junto a nosotras.

Su profundo amor a la Virgen María, así como su humildad y fidelidad hasta en los mínimos detalles en el seguimiento a Cristo Pobre y Crucificado, es para nosotras su legado que nos anima hoy a continuar viviendo nuestra vocación con alegría y entrega. Sabemos que nuestra querida Madre fue configurada hasta el último minuto de su vida con su Esposo Crucificado que la ha llenado de méritos y confiamos plenamente que El la acogerá como esposa fiel.

La entregamos hoy a las manos del Padre y pedimos nos acompañen con el cariño y oración de siempre, damos gracias a todos aquellos que han hecho posible hiciéramos llevadero este último tiempo: médicos, enfermeras, paramédicos, kinesiólogos, amigos y benefactores que nos han ayudado a costear tratamientos, alimentación, exámenes etc. A quienes siempre han estado preocupados por su atención trasladando medicinas, exámenes y cuanto fuese necesario por y a pesar de la distancia. Agradecemos a quienes con su oración y palabras de aliento nos han sostenido para continuar en el fatigoso servicio de atención en su enfermedad, a quienes nos han capacitado para cuidar a nuestra hermana enferma en fase terminal. Para todos ellos va nuestro más profundo GRACIAS. No hubiésemos podido sin la gracia de Dios y sin la ayuda de tantas personas.

Hoy los necesitamos con sus oraciones, seguimos unidos a través de ellas es por eso que nos uniremos a través de vuestra presencia y oración en su funeral que tendrá lugar en el cementerio de nuestro monasterio el día Domingo 20 del presente a las 18:00 hrs y será presidida por nuestro Obispo Monseñor Felipe Bacarreza Rodríguez.

Fraternalmente

Abadesa y comunidad

Teresa Zilio Cisiola

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