Seminaristas de la diócesis de Los Ángeles realizan misiones en Alto Bio Bio

La acción evangelizadora los ha llevado hasta lugares rurales con presencia de comunidades mapuches.

 

En Chenqueco Lepoy; El Barco; Chefquelafquen; Viculcura, Quiñelon; y Lepoi Alto se encuentran misionando 7 seminaristas diócesis de la Díocesis Sant María de Los Ángeles, que tras el año de estudios en el Seminario Metropolitano de Concepción, llegan a comunidades rurales de la diócesis a compartir y vivir la fe.

Los seminaristas son acompañados por los sacerdotes Álvaro Martínez, Jaime Riquelme, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe de Alto Bio Bio, Iván Gatica y el padre Oscar Gutiérrez, junto a ellos también se encuentran dos diáconos recientemente ordenados en la catedral de Los Ángeles.

El padre Oscar Gutiérrez, en conversación con Radio Regina Coeli afirmo que la misión “intenta llevar al Señor Jesús, su palabra, su presencia en fraternidad celebrando la Eucaristía y la oración de cada día con los habitantes de esa zona”.“Es una experiencia exigente”, así calificó el padre Oscar este nuevo desafío de misiones en la alta cordillera. Los seminaristas misioneros se dirigen hacia las veranadas de las Vegas de Ralco, ubicado en la parte alta al oriente del volcán Callaqui, con la intención de visitar la gente y celebrar juntos la Santa Misa.

Por disposición del obispo diocesano, Felipe Bacarreza Rodríguez, los seminaristas desarrollarán misiones en las vacaciones de invierno y verano las que tienen por objetivo formarse y evangelizar a tan lejana comunidades de El Barco, Chefquelafquen, Vilcuncura, Quiñelon, Chenqueco y Lepoy Alto.

Los seminaristas cursan estudios en los seminarios metropolitano de Concepción y en el seminario de Villarrica. La experiencia de misión es novedosa y a la vez exigente, ya que se está en un ambiente principalmente indígena pehuenche, en una cultura cordillerana, criancera, familiar principalmente clánica, con un idioma distinto entre ellos, con una forma de ver el mundo con ciertos rasgos distintos a los nuestros.

La experiencia misionera se traduce en un ejercicio de exigencia donde, para anunciar a Jesucristo, se necesita mucha astucia, habilidad, docilidad para ir escuchando y observando para que Jesus quede en el corazón de la gente o realzarlo donde ya está.

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