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Peregrinación de La Purísima volvió a congregar a miles de fieles en San Carlos Purén

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Como viene sucediendo cada 8 de diciembre, las demostraciones de fervor religioso se hicieron presentes en la localidad, incluida la numerosa presencia de jinetes a caballo.

La peregrinación para la celebración católica de la Inmaculada Concepción en San Carlos Purén es la más masiva en la Diócesis de Santa María de Los Ángeles. Cada 8 de diciembre, son miles de fieles que se trasladan hasta la localidad situada en la margen norte del río Biobío, distante 18 kilómetros al sur de la ciudad de Los Ángeles.

Muchos de esos fieles lo hacen montados a caballos. Son cientos de jinetes y sus respectivas cabalgaduras que llegan a San Carlos y que cierran la procesión cuando la imagen de la virgen recorre las calles de la localidad.

Entre los participantes está la familia Cuevas de la zona campesina de Las Trancas, en el sector norte de Los Angeles. Adultos y niños son parte del grupo familiar que cada 8 de diciembre cumple con la tradición de visitar la imagen religiosa.

Cristian Cuevas cuenta que llega a San Carlos Purén con sus hijos y nietos: «Todos los años participamos porque somos de caballos. Todos los años hacemos esta cabalgata». Su comentario lo refrenda su hija Constanza, quien explica que el trayecto es parte de «una manda que nosotros tenemos como familia».

Y como buena tradición, su hijo – de solo ocho años – también llegó a la localidad montado en una cabalgadura.

Al verdadero mar humano que se congrega en San Carlos Purén llegan artesanos, como Mario Toloza del sector Las Nievas, en la vecina comuna de Yumbel, quien trabaja el mimbre cuyas piezas aprovecha de vender a los peregrinos.

«Nosotros venimos todos los años a acompañar a la santita», cuenta el hombre. También hace presente que solo él mantiene la tradición familiar de elaborar artesanía en mimbre. «Antes tenía un hermano (que también lo hacía) pero ya nadie quiere aprender esto trabajos», se lamenta.

Peregrinación

La figura religiosa de la Inmaculada Concepción fue traída desde España en el siglo XVII por un grupo de militares destinados a la Capitanía General del Reino de Chile. De ahí, inició un viaje que la llevó por un tiempo a varios lugares en la frontera hispana, como Nacimiento, Concepción y Purén, antes de quedarse definitivamente en San Carlos.

Según la información disponible, pasada la mitad del siglo 18, la figura llegó hasta la localidad ribereña del Biobío, llamada en ese tiempo Purén Nuevo (para distinguirlo de Purén Viejo que se encuentra enclavado en la Cordillera de Nahuelbuta).

Los permanentes levantamientos indígenas, conocidos como malocas, obligaron a trasladar a la población y a la imagen a una y otra ribera del Biobío.

La situación se comenzó a apaciguar a fines del siglo 19, de la mano del avance del ejército chileno que se internó en las tierras de la nación mapuche, borrando para siempre esa frontera natural que fue el río.

Eso permitió que la villa de San Carlos se situara en su actual emplazamiento, consolidando una población en su entorno. Ahí se quedó finalmente la imagen de María que empezó a ser conocida popularmente como la Purísima de San Carlos de Purén, dependiente de la Diócesis de Santa María de Los Ángeles, la cual se venera y celebra el 8 de diciembre de cada año.

Fuente: Diario La Tribuna – por Juvenal Rivera Sanhueza

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